23.4.05

Los laureles de la India

Por ahí de los veintes, un anfitrión nada imaginativo (poco ilustrado, y presuntuoso), invitó a Oaxaca a uno de los escritores más importantes del siglo XX (aún no lo era). Nadie pudo encontrar, pobre, a una ciudad tan poco original. (Eso pensó.)
Pero no era culpa de Oaxaca.
Para el viajero más aventurero (como eran todos los viajeros en aquella época), esa ciudad, y ese pueblo, resultaba de lo más lindo y pintoresco. Oaxaca 1920. No cualquier cosa. Donde más de la mitad de sus habitantes hablaban zapoteco, mixteco (y sus variantes). Donde el gobernador y sus ministros podían ser asesinados cualquier tarde, en alguna emboscada en plena gira al interior del estado o en algún desayuno de trabajo.
(De repente esos tiempos no se han ido.)
Pero resulta que nuestro escritor la encontró tediosa.
Su anfitrión lo invitó a dar un paseo en coche. Era, por supuesto, uno de los primeros oaxaqueños con oportunidad de comprar ese artefacto. (Quizás era el primero, el segundo, pero de verdad de los primeros.)
Lo subió y durante dos horas le dio cuantas vueltas pudo al zócalo. El anfitrión saludaba a los paisanos. Andaba feliz. Y es que nadie sabe en realidad la felicidad que uno siente subirse en un Chevrolet, en los 20, y dar vueltas por el zócalo.
Aldous Huxley, por su parte, encontró el paseo tedioso. (Porque era Huxley el honorable al que subieron a ese coche.)
Cuando se bajó, cuentan, dijo lo siguiente: Si no fuera por los laureles de la india no hubiera aguantado la segunda hora que me eché sobre ese coche, y si no fuera por los laureles, esa segunda hora hubiera sido el móvil y le hubiera dado muerte a mi anfitrión.
(Y de repente esa paz que te arroja los laureles no se ha ido.)
Y me acuerdo de esta anécdota porque Wakko Ramírez y Oscar Carrizosa me han venido contando lo del zócalo. Ya cayó el primer laurel, el que miraba hacia la iglesia de La Compañía... El Bar Jardín, por consecuencia, no es lo mismo.
(De repente pienso en los laureles. De verdad espero no se vayan los que no se han ido.)

Aquí el cadáver

(Que se vaya al fuck Ulises y el municipio)

(La foto es del Noticias, voz e imagen de Oaxaca)

14 Comments:

Anonymous Anónimo said...

apoyo lo de los laureles que nunca vi, y tal vez en alguna fotografía podre yo ver, mas sin embargo la unica imagen es un relato.

abril 23, 2005 1:39 a. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Mi buen anónimo, sí los viste. Andabas crudo cuando te desayunaste unos chilaquiles verdes en el Bar Jardín. Ya no lo recuerdas?

abril 23, 2005 1:48 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

el atentado no es solo para los oaxaqueños , si no para toda la humanidad, me pregunto yo ¿que daño le han hecho los laureles al gobierno o a las autoridades?, cuantos discursos no gestaron, a cuantas masas no movilizaron los que hoy claman por su extinción.

abril 23, 2005 8:14 a. m.  
Blogger Tristán Estar said...

El árbol de pochote, el ahuehuete de El Tule y los laureles de la India del Zócalo, son conceptos apreciados por los oaxaqueños. Uno de ellos, gracias a las autoridades, anda temblenque.

Quiero contestarte, anonymous, con un poema de Eugenio Montejo que me gusta mucho, "Los árboles":

---

Hablan poco los árboles, se sabe.
Pasan la vida entera meditando
y moviendo sus ramas.
Basta mirarlos en otoño
cuando se juntan en los parques:
sólo conversan los más viejos,
los que reparten las nubes y los pájaros,
pero su voz se pierde entre las hojas
y muy poco nos llega, casi nada.
Es difícil llenar un breve libro
con pensamientos de árboles.
Todo en ellos es vago, fragmentario.
Hoy, por ejemplo, al escuchar el grito
de un tordo negro, ya en camino a casa,
grito final de quien no aguarda otro verano,
comprendí que en un su voz hablaba un árbol,
uno de tantos,
pero no sé qué hacer con ese grito,
no sé cómo anotarlo.

---

¿Qué vamos a hacer, entonces, con el grito de los laureles?

abril 23, 2005 1:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

1.- Fue problema de máquinas que trabajaban y dañaron las raices del Laurel

2.- El Laurel no tenía un follaje adecuado y en él se refleja como sus raices no eran lo suficientemente fuertes y profundas

Por si fuera poco existe un programa de mejoramiento "visual" para el cuadro central de la ciudad en el que existe la posibilidad de quitar algún árbol de la alameda para que se vea más "bonita".

Al gobierno y esta clase de respuestas sólo puedo decir que son: ignorantes,estúpidas,falsas y sin fundamento.

Estos actos, seguirán pasando y cada vez con más descaro, lamentablemente no estamos situados en espacio y tiempo real de el poco tiempo que le queda a este planeta con este tipo de actitudes y de mentalidad, superando este enorme paso será posible evitar este tipo de acontecimientos, ja y de paso podríamos educar un poco a nuestros funcionarios.

Memo.

abril 23, 2005 4:22 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Voy pal punto de la estética que me comentas, Memo:

Las concepciones en este punto son muy diversas, habrá que reconocerlo. Hay quien piensa, como yo, que un árbol nunca contaminará visualmente, y preferirá entonces una plaza siempre arbolada (como es que me acostumbraron desde que era un escuincle). Y habrá también aquellos que llevan el minimalismo hasta el grado de las plazas. Ya no nada más su depa ni su ropa es minimalista, sino también quieren "minimalista" los espacios comunes de la ciudad.

Yo estoy de acuerdo con el concepto: las sencillez de las formas, las lineas, los vértices perfectos. Incluso me atrae estéticamente la templanza de la Plaza Roja (no así la de la Constitución en el DF), pero después de todo, ¿puedo imaginarme, afuerza del hombre, un Zócalo de Oaxaca, o una Alameda, medio talada? Dirán que qué pesado y qué nuez de cerebro el mío, que un laurel menos no cambia nada... y me canso que cambia. Cambia, como dices, nuestra actitud.

El gobierno tala en nombre de la "belleza". Ya no desecha árboles en nombre del presidencialismo, como pasó en el DF. O en nombre del "bussines por bussines" como sucede en las sierras de Oaxaca, Chiapas y otros lugares. Si no a nombre de la belleza.

Qué tipo de concepción la nuestra es la que viene...

abril 23, 2005 7:24 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Es verdad, habrá que educarnos, y educar primeramente a los gobernantes.

abril 23, 2005 7:25 p. m.  
Blogger ElqueandaenbuscadelEnteantes said...

Oscar, estoy asistiendo el naciemiento al blog de Tonamar.
Aquí sólo venimos de paso a visitarte y muy especialmente a invitarte a visitar su sitio

http://tonamar.blogspot.com/

pronto regresaremos, ya cada quién por su lado.

besos

abril 24, 2005 4:52 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Hey, tú, enbuscadelenteantes, ora mismo me clavo al blog de Tona... mmmmh, y of course al tuyo, que por cierto es un misterio. ¿Quién eres, eh?

abril 24, 2005 10:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Después de leer lo de los laureles me dieron ganas de regalarte aunque sea una plantita, porque ese departamento que tienes si esta demasiado minimalista.
Defintivamnte le falta un laurel.

Pronto te llegará.
Espero no lo dejes morir sino estarás igual que los gobernantes de tu tierra.

Vane

abril 25, 2005 4:35 p. m.  
Anonymous el maléfico doctor BOB said...

creo que ya es normal y hsta "lógico y rasonable" que las palabras gobernante+oaxaca+malas ideas ya son una costumbre. No tiene mucho que fui a la ciudad de Oaxaca y no puedo negar que cuando ví que estaban arreglando el zócalo, mi primer pensamiento fue "ya era hora" pues nuestra plaza realmente puede ser hermosa; pero cuando ´supe como estaba llevado el proyecto y lo que ha pasado desde que empezó, nada más me doy de topes, a lo mehor alguien con la misma idea se reventó la cabez con el laurel hasta tirarlo, de seguir así después no habrá kiosko, ni portales ni bancas ni nada que nos haga volver...

abril 25, 2005 4:38 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Ja. Sí, Vane. Algo verde estaría bien. No que sigo con esas rosas que ya están re marchitas. Pero ya pondré atención en el asunto. I promese.

;D

Ja. Y tú, maléfico doctor, creo que has propuesto la solución. Si quieren tirar los laureles, a la fregada, que lo hagan, pero a topes y con la cabeza del Señor Ulises, me cae, a ver si así no desiste... (Quizá pal segundo laurel se desdice.)

Pero bueno, de todos modos no creo que su tirada sea hacer del zócalo de Oaxaca un zocalito como el del DF. Chale, espero que no, pero con esa calaña de gente me cae que dan ñáñaras...

Ja. Ñáñaras. Qué palabra tan extraña, de dónde vendrá. Lástima que el buen Eduardo Cassar ni nos pela, porque igual nos saca de duda con su "dichosa palabra".

abril 25, 2005 4:57 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

hoy me dijo algo muy cierto mi abuela quien lleva a cuestas 70 años aproximadamente.¿que culpa tienen los laureles? y es cierto quien tiene la culpa es el gobierno que siempre ejecuta "proyectos" sin pensar, me dio gusto que el domingo niños acudieran a pintar las paredes metalicas que rodean mi zocalo su zocalo, y ver que desde pequeños acuden a luchar por sus derechos noc abe duda que mi mexico despierta, y que en ellos como nosotros esta el luchar por un mexico digno, en el cual al gente como nuestros gobermnates no tengan cabida.
¿llegara ese dia?
wakko

abril 26, 2005 11:17 p. m.  
Blogger Tristán Estar said...

Más vale pensar que llegará, Wakko.Sino pa qué qué estamos pues.

;D

abril 27, 2005 2:35 p. m.  

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