20.9.17

:
Después de un día negro en la redacción, apenas puedo digerir, ya en camino a casa, lo que sucedió hoy en la Ciudad de México. Pienso en los niños de la escuela de Coapa, en los cientos de familias que vieron colapsarse –los que vieron– sus casas. Pienso en una Colonia Roma, como hace justo 32 años, nuevamente golpeada. Y en los edificios que aún faltan por caer en cualquier zona; la Condesa, Del Valle, la Obrera, Xochimilco. Oigo que hace un rato, por la Alberca Olímpica, se sumó uno más a la lista infame. Pienso en el patrimonio artístico e histórico dañado, y en mi compañero de trabajo que perdió hoy su casa. La madrugada de este ya 20 de septiembre será larga... Pero también pienso en las brigadas de gente hermosa, la base de la pirámide que acabará por levantar todo de nuevo. Y disculpen que estas manos no estén hoy en esa obra, pero hay casa para quien lo requiera. Pequeña, pero hay casa.
Más Postes en Archives
Creative Commons License
Lumbre Culebra, bajo Creative Commons

BloGalaxia