14.4.11

En estado de sopor

:
Estoy esperando la muerte de Gonzalo Rojas.
Recién ha superado el cuadro respiratorio que lo afectaba desde hace unos días, pero su condición no ha presentado ningún cambio positivo. Lo mantienen en un hospital de Santiago de Chile, 300 kilómetros al norte de su casa de Chillán.
En un país de poetas, figura entre los grandes: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Enrique Lihn, Nicanor Parra.
Tiene 93 años, dos hijos, cincuenta y tantos libros, decenas de premios, diversas consideraciones al Nobel y un solo ojo. "Del derecho ni hablar", le dijo su oftalmólogo un día: "Ya no le sirve para nada", contó el propio poeta en marzo de 2007, durante la última visita que realizó a México: "De este modo es que escribo solamente con mi ojo izquierdo, intentando trans-ver, que es más que ver, aunque no sé si lo consigo".
¿Y hay quien lo dude?
Ganador de los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992 y Cervantes 2003, el más importante en lengua hispana, Rojas sufrió el 22 de febrero un infarto cerebral. Entre el 25 de ese mismo y hoy, su estado apenas ha variado. La fundación que lleva su nombre, en Chile, ha sugerido, incluso, que su partida es cuestión de tiempo. "El estado de sopor continúa. Orgánicamente su situación es muy frágil y delicada”.
Sopor es lo último que ha mostrado en vida Rojas.
Nació el 20 de diciembre en Lebu, provincia de Arauco, en el sur chileno. Fue el séptimo de ocho hermanos, descendiente por vía paterna de Gabriela Mistral.
"De niño aprendí solo, yo solo, que hay que mirar hacia adelante y también hacia atrás al mismo tiempo y no tenerle miedo al miedo. Porque no se me da la sentencia preciosa del gran Eliot: ‘Te mostraré el miedo en un puñado de polvo’. No es para tanto, nunca es para tanto", señaló en su discurso de aceptación del Cervantes en 2003.
Es uno de mis fundamentales, autor, entre decenas de títulos, de La miseria del hombre (1948), Contra la muerte (1964), Poesía esencial (2006) y Del Agua (2007). Y yo le he seguido de cerca y siempre atento.
Duele mucho su estado, es la verdad, y me duelo sobre todo yo, porque de pronto me veo esperando su muerte desde el DF y me siento un poco sucio, en un estado de sopor que ese hombre grande no merece.

2 Comments:

Blogger fgiucich said...

Nos quedará la inmensa luz de su pesía. Abrazos.

abril 15, 2011 1:41 p. m.  
Blogger fgiucich said...

"poesía"

abril 15, 2011 1:41 p. m.  

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